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El Proyecto también tendrá una importante contribución a la equidad de género en las comunidades donde se implemente. A pesar de los avances de la sociedad cubana en este sentido, aún persisten factores que limitan la participación ascendente de las mujeres cubanas en el ámbito rural, fundamentalmente por la pervivencia de la cultura patriarcal que mantiene en lo esencial los valores que confieren a los hombres la hegemonía social y por ende, las supeditación femenina en el desempeño de los roles genéricos tradicionalmente asignados y el ejercicio del poder en todos los ámbitos. Los cambios acaecidos no han impactado por igual a la cultura masculina y a la femenina, tanto en intensidad como en su contenido. En la realidad cubana se expresa la desconstrucción de muchos de los estereotipos de la identidad femenina tradicional que proporciona, para muchas, protagonizar su propia vida y participar en la conformación del nuevo sujeto histórico femenino en gestación. Ese proceso resulta más lento en la identidad masculina tradicional, donde se conservan con más fuerza los cánones de la cultura patriarcal. De ahí la necesidad de ampliar el debate que se ha potenciado en el país sobre el enfoque transversal de género y la teoría de las masculinidades a partir de los 90, “el cual viene a introducir la idea de que la cultura de la equidad de género no sólo tiene que ver con un cambio en la situación de la mujer sino en las relaciones de poder que se generan entre hombres y mujeres en la sociedad y en la familia”.