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La implementación en Cuba del Proyecto de Innovación Agropecuaria Local (PIAL) a lo largo de su trabajo, ha venido generando evidencias que pudieran considerarse alternativas válidas de innovación agropecuaria para ser implementadas en el actual y futuro contexto agropecuario cubano.

En una primera etapa (FP, 2001-2006) se introdujo el concepto de mejoramiento participativo de semillas por la Universidad de Pinar del Río (Facultad de Montaña de San Andrés), Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas situado en La Habana, la Universidad Central de las Villas y La Unidad de Extensión e Investigación Agrícola de Holguín (UEICAH). Esa etapa, se caracterizó por desarrollar las primeras ferias de diversidad genética y por fortalecer un tejido de agricultores experimentadores interesados en la selección y diseminación de semillas. También se demostró que cuando los agricultores y agricultoras deciden sobre las variedades que se van a cultivar localmente, los rendimientos, la diversidad y el reconocimiento social de los agricultores se elevan significativamente.

En una segunda etapa (PIAL, 2007-2011), las instituciones líderes de cada uno de los territorios desarrollaron los Centros Locales de Innovación Agropecuaria (CLIAs) para involucrar el tejido de actores locales y seguir diseminando el Proyecto. Los CLIAs, denominados en la actualidad Plataformas Locales para la Innovación Agropecuaria, son un sistema de relaciones entre los actores locales, dirigido a promover cambios continuos de los sistemas productivos para incrementar en cantidad y calidad los beneficios económicos, ambientales y sociales de las poblaciones metas. Estos beneficios son generados a partir de la toma de decisiones de los actores locales interesados en transformar la realidad agropecuaria.

Como parte esencial de éstos CLIAs, también en esta segunda etapa se promovieron los Centros Primarios de Diversidad Genética y Tecnológica (CPDGT), que son fincas o grupos de fincas, que participan en la introducción, experimentación, discusión y diseminación de nuevas variantes tecnológicas, y/o de comercialización y que contribuyen a la seguridad y soberanía alimentaria de sus comunidades. Estos CPDGT en la actualidad se han ido denominando sencillamente Grupos de Innovación Agropecuaria Local (GIAL), donde agricultores de varias fincas o cooperativas, muchas veces de conjunto con otros actores planifican, ejecutan y evalúan sus actividades. También han sido denominados Bancos Locales de Semillas cuando el CPDGT o GIAL está constituido por una familia en una finca en particular, quienes cultivan, evalúan y multiplican localmente colecciones de semillas de cultivos, contribuyendo a su conservación y diseminación.

En esta segunda etapa se consolidó una red de innovación agropecuaria que ha involucrado instituciones diversas de enseñanza e investigación agropecuaria. Esta red además ha generado evidencias en la acción sobre alternativas para la producción y distribución de alimentos sobre base agroecológicas con un fuerte componente participativo, orientado a las relaciones de equidad de género. De este modo se han beneficiado directamente 24´384 personas en 45 municipios de 10 provincias e indirectamente un estimado de 144´720 personas, para un total de 169´104. Además, se han involucrado 12 instituciones de enseñanza e investigación agropecuaria, de tres organismos centrales del estado (MES, MINAG y CITMA), así como instituciones internacionales de colaboración y desarrollo que han acompañado metodológicamente el proceso.

En el Proyecto se ha facilitado la participación de los diversos actores de la sociedad cubana en el diseño, implementación, evaluación y diseminación de las experiencias que fortalezcan formas sostenibles de producción, comercialización o intercambio de alimentos y/o conocimiento asociado a lo anterior. Las acciones del PIAL han facilitado el acceso a la diversidad genética y tecnológica, la integración de los sectores formales e informales de innovación en la experimentación agropecuaria y diseminación de las mejores prácticas sobre bases agroecológicas con una marcada orientación local.

Aun cuando PIAL ha tenido una amplia diseminación y reconocimiento nacional e internacional, los avances y limitaciones del Proyecto no son de total conocimiento de todos los actores municipales y provinciales claves para el ámbito agropecuario, por lo tanto no se cuenta con mecanismos para que las mejores prácticas sean integradas a la política municipal de desarrollo.

Por otro lado, el tejido para la innovación desarrollado por la diversidad de actores participantes en PIAL, ha creado un interesante escenario de aprendizaje en que se produce más calidad, cantidad y diversidad de alimentos con menos insumos externos y con bajos valores de emisiones de gases de efecto de invernadero a la atmósfera, lo que ha despertado el interés de diferentes sectores claves de la economía y su motivación para “institucionalizar” algunas de las buenas prácticas del Proyecto.

De ahí la importancia que en una tercera etapa (PIAL III, 2012-2016) se contribuya a fortalecer la integración de PIAL con las universidades, delegaciones y gobiernos municipales, de igual modo que los lugares del PIAL sean escenarios reales para la implementación y validación de alternativas que provengan de los gobiernos locales y demás sectores relacionados con el ámbito agropecuario a nivel municipal.