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Diseminación del Fitomejoramiento Participativo en Cuba. Proyecto para Fortalecer la Innovación Agropecuaria Local (PIAL). III Fase.

Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, Matanzas, Villa Clara, Santi Spíritus, Cienfuegos, Las Tunas, Holguín y Granma

Institución coordinadora Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA)

Organización financista Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE)

Contexto actual cubano.

Esta nueva fase del Proyecto inicia en un contexto en el que el estado cubano se ha enfocado en el diseño e implementación de diversas medidas orientadas a la actualización del modelo económico cubano y que garanticen la seguridad alimentaria. Esto se ha reflejado en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para Actualizar el Modelo Económico Cubano aprobados en el congreso del PCC y se encuentran en etapa de implementación.

En este sentido, la agricultura ha sido uno de los sectores claves en los que se han realizado importantes trasformaciones orientadas a hacer frente a la imperiosa necesidad de incrementar la producción de alimentos y reducir el nivel de importaciones que debe realizar el país para garantizar la alimentación de sus habitantes. Una de las medidas más importantes ha sido la emisión del Decreto- Ley 259 para la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo para su explotación. Por otro lado, el déficit de insumos para el sector agrario existente, determina que las/los campesinas/os se vean forzados a sembrar, cultivar y producir alimentos en condiciones de estrés biótico y abiótico. Esta problemática crea diferencias de manejo en las unidades, haciendo que en cada una la producción agropecuaria se deba llevar a cabo en condiciones ambientales muy específicas. Por tanto, se hace cada vez más difícil generalizar una variedad y/o paquete tecnológico en extensas y diferentes áreas geográficas, lo que hace que los productos del sistema formal de innovación tengan niveles de adopción y diseminación menores que lo esperado.

A pesar de estas limitaciones, se ha planteado la necesidad de incrementar la producción de alimentos, tanto en volumen como en diversidad, sobre la base del máximo aprovechamiento de las posibilidades productivas existentes en cada unidad, finca, parcela o patio, lo que requiere la búsqueda de alternativas locales que le den solución a las necesidades de insumos productivos como abonos orgánicos, semillas, bio-controles, producción de posturas, envases, uso de la tracción animal para laboreo y transportación de productos e insumos y diversas formas de comercialización, uso de policultivos sobre prácticas sostenibles con carácter agroecológico, teniendo como base la finca como unidad organizativa de base con producciones diversificadas.

Paralelamente, se inicia un proceso de reformas y ajustes dirigidos a disminuir el papel de la economía estatal y a incrementar la descentralización, de modo que los gobiernos municipales tengan una mayor participación y protagonismo en la planeación e implementación de las estrategias de desarrollo en sus municipios, y un rol importante en el aprovechamiento de los recursos y capacidades disponibles localmente, así como en la armonización de las iniciativas y actores importantes presentes en sus territorios. En el ámbito agropecuario, se promueve el principio de que el desarrollo agrario municipal, sea un proceso de concertación de los diversos actores que interactúan en el sector agropecuario y forestal en un municipio determinado, propiciando la participación permanente, creadora y responsable de ciudadanos y ciudadanas mediante un Proyecto común. Sin embargo los gobiernos y administraciones municipales no están totalmente preparados para asumir sus nuevas tareas de planificación y gestión del desarrollo local, de articulación de estrategias locales de desarrollo, ni cuentan con fondos suficientes para experimentar innovaciones tecnológicas u organizativas.

La naturaleza compleja del problema de la agricultura en Cuba hace pensar que las soluciones requieren de la intervención de múltiples sectores, instituciones y disciplinas y que las políticas agropecuarias por la que debe transitar el país están en pleno proceso de construcción. Aún no están suficientemente claras las vías para transitar de maneras verticales de generación y transferencia tecnológicas a formas más horizontales, que contribuyan a reconocer y reanimar los actores claves del desarrollo, así como a fomentar un manejo sustentable de los recursos naturales y humanos, de los municipios rurales cubanos.

Difundida la cultura agrotécnica, energética y ambiental y la experiencia del proyecto a pobladores e instituciones del sector agropecuario y energético para incidir en estrategias de desarrollo sostenible energético.